Café y Lectura

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Por: Angélica DE LOS SANTOS

"Gracias al café́ se intensificaron y modificaron de una forma impredecible las capacidades y las actividades del cerebro humano." (Heinrich Eduard Jacob, escritor alemán.)

CHOLULA.- En muchas ocasiones el café es la perfecta compañía cuando se trata de una buena lectura, pero pocos sabemos qué efecto tiene esta combinación en el cerebro humano. Los expertos en su funcionamiento han detectado que existen ciertas estructuras del órgano pensante que se transforman cuando leemos. Las conexiones de las neuronas del lóbulo temporal izquierdo, vinculado al lenguaje, y las del surco central del cerebro, relacionado con las sensaciones físicas y el movimiento, aumentan tras la lectura de una novela de ficción.

A esto se le suma que leyendo ficción, el pensamiento se vuelve más creativo y menos rígido, lo que nos ayuda a tomar mejores decisiones y a tener la mente más abierta, tal y como sacaba a relucir una reciente investigación de la Universidad de Toronto. Por si fuera poco, la lectura fomenta el crecimiento del cableado cerebral que permite la comunicación entre distintas áreas, pero sí a la par de tu lectura vas disfrutando un rico café, los cambios en tu cabeza se multiplican.

Para empezar porque estimula en el cerebro la producción de dopamina, un neurotransmisor que mejora nuestro estado de ánimo y que diversos estudios neuro-científicos vinculan con la creatividad, la euforia y la impulsividad.

El café te convierte en un lector más exigente ya que la cafeína que contiene aumenta la habilidad del cerebro de identificar errores gramaticales durante la lectura rápida de una página escrita en nuestro mismo idioma. Si se endulza con azúcar, el café prolonga la atención, la capacidad de aprendizaje y la memoria verbal, según comprobaron hace poco investigadores de la Universidad de Barcelona.

Tanto el café como la lectura son actividades que proporcionan placer, la asociación de ambos ya existía en 1554 cuando se abrió́ la primera cafetería en Constantinopla, allí́ sólo se servía café́ y se denominaban “casas de la sabiduría”. En México, el cultivo del caféé comenzó en 1790 y El Caféé Manrique fue el primero en abrir en 1789, en estos lugares se cultivó la vida social, bohemia, cultural y literaria de nuestra nación.

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