Dark y el “eterno retorno” 

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Por Alejandro MARIO FONSECA 

CHOLULA.- Dark es una serie de televisión web alemana de suspenso y ciencia ficción creada por Baran bo Odar y Jantje Friese.​ Situada en la ficticia ciudad de Winden (Alemania).

La serie sigue las secuelas de la desaparición de un niño que expone los secretos y las conexiones ocultas entre cuatro familias mientras desentrañan lentamente una siniestra conspiración de viaje en el tiempo que abarca tres generaciones.

Se trata de una exploración de las implicaciones existenciales del tiempo y sus efectos sobre la naturaleza humana. Dark es la primera serie original de Netflix en idioma alemán que debutó en el servicio de streaming Netflix el 1 de diciembre de 2017.

El núcleo duro de la serie es que la idea de progreso fracasó. La humanidad se enfrenta a un apocalipsis nuclear. El mal viene de lejos, pero todo se acelera debido a la corrupción en la administración una planta nuclear.

La cinta es estremecedora, las familias involucradas viven conflictos amorosos y éticos de todo tipo. Y la trama se va complicando en la medida en que algunos de los personajes viajan al pasado y hacia el futuro y se enfrentan con sus propios demonios.

Se trata de una propuesta complicada que para poder disfrutarla plenamente hace falta información, no solamente de física moderna, sino también de filosofía, especialmente de filósofos pesados y controvertidos como Nietzsche, Schopenhauer y Kierkegaard.

Así que disculpe usted estimado lector, pero lo valioso de la serie está precisamente en su base filosófica. No hay que tenerle miedo a la filosofía, hoy contamos con herramientas muy poderosas para acercarnos con relativa facilidad a las disciplinas filosóficas.

El eterno retorno 

 Por ejemplo, Álvaro Arbonés, en xataka.com, se pregunta ¿cómo reaccionaría yo ante la posibilidad de que mi vida se repitiera en un ciclo eterno? ¿Me sentiría miserable y aterrorizado o me parecería algo absolutamente dichoso?

Se trata de una pregunta clave para poder entender cabalmente la serie alemana Dark que está de moda. Sí, estoy utilizando Netflix, que al igual que Facebook amenaza con dejarnos descerebrados.

Sin embargo, no hay que ponernos tan trágicos y aprender a utilizar con mesura las herramientas de la las nuevas tecnologías de la comunicación.

La serie Dark, desde el primer episodio me atrapó, pero no fue fácil entender la trama, como ya dije está muy complicada. Además insisto en que se basa en concepciones filosóficas complejas, que hay que desmenuzar con cuidado.

La filosofía de  Friedrich Nietzsche siempre está en escena y de lo que nos habla principalmente es de su idea del eterno retorno, que desarrolló en Así habló Zaratustra y en La Gaya Ciencia.

Arbonés nos hace ver que Dark utiliza  del filósofo la interpretación más extendida de la misma: la idea de que todos los sucesos se repiten en un ciclo sin fin que no podemos variar bajo ninguna circunstancia, estando atados así a una ausencia de tiempo donde todo está ya decidido de antemano.

Así que estamos completamente determinados por los sucesos, dado que nuestros actos ya están decididos, no por un ser superior, sino por nosotros mismos.

¿Qué es aquello que hace que nuestras vidas sean realmente valiosas?

¿Por qué? Pues porque sin saberlo nosotros, ya en un momento inconcreto fuera del tiempo, tomamos esa serie de decisiones, haciendo de la realidad lo que es.

Y profundizando todavía más: Nietzsche quiere que nos pongamos en esa situación, que nos imaginemos enfrente de ese demonio y nos preguntemos, ¿cómo reaccionaría yo ante la posibilidad de que mi vida se repitiera en un ciclo eterno?

Sin embargo, no es lo que el filósofo alemán tenía en mente. Lo que pretendía es que hiciéramos el experimento mental de enfrentarnos  con el verdadero valor de lo que hacemos de manera cotidiana: de aquello que hace que nuestras vidas sean verdaderamente valiosas.

Álvaro Arbonés cita a Nietzsche en el parágrafo 341 de La Gaya Ciencia, llamado La carga más pesada: la posibilidad de que un demonio se nos aparezca en un momento de soledad y nos diga, en resumidas cuentas, que deberemos volver a vivir nuestra vida una y otra vez del mismo modo, sin poder cambiar nada, durante toda la eternidad. Ahora bien, ¿dónde está el problema aquí? Pues en que esto no es una teoría, sino un experimento mental.

Nietzsche quiere que nos pongamos en esa situación, que nos preguntemos, ¿cómo reaccionaríamos ante la posibilidad de que nuestra vida se repitiera en un ciclo eterno? ¿Nos sentiríamos miserables y aterrorizados o nos parecería algo absolutamente dichoso?

Eso es lo que le interesa a Nietzsche. Ni siquiera nuestra respuesta, sino nuestra reflexión al respecto. Quiere que nos planteemos sólo una cosa, ¿qué debería hacer, qué debería cambiar en mi vida, en cada momento de ella, para que las palabras de ese demonio fueran, ahora y siempre, lo más dichoso que he oído nunca?

Reflexión política 

En otras palabras, Nietzsche no dice que el tiempo es circular. Su eterno retorno no es una instancia metafísica, mucho menos física, sino ética. Es un experimento mental, un proceso por el cual, si Zaratustra es el maestro del eterno retorno de lo mismo, es porque vive su vida de un modo que es digna de ser vivida una e infinitas veces. Porque repetir durante toda la eternidad esa vida no es un castigo, sino una bendición. (Cfr. Álvaro Arbonés; xataka.com).

La reflexión política obligada, aunque a primera vista parezca forzada, es la de la reelección de nuestros gobernantes. Un político que ocupa un alto cargo en los órdenes federal, estatal o municipal; en los poderes ejecutivo o legislativo, ¿tiene derecho a ser reelegido?

Por ejemplo, Porfirio Díaz se aventó un “eterno retorno” de treinta años. Pero no por que su gobierno haya sido maravilloso. Aunque sí lo fue, pero para unos cuantos: se trató de una dictadura despiadada.

Lo mismo sucedió con los gobiernos del PRI, que aunque con distintos personajes impusieron una monarquía sexenal basada en el abuso, el despilfarro y la corrupción; que duró desde el alemanismo hasta el gobierno de Peña Nieto.

Ahora nuestro voto cuenta, debe contar y si queremos que algún político se reelija, sea del partido que sea, debemos analizar con cuidado, si lo que hizo fue realmente valioso para que repita en el cargo. Se trataría de un mini “eterno retorno”, pero acotado por el voto popular.