Dios de Toda Consolación 

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Editorial 

Por Mario SALAMANCA RODRÍGUEZ 

CHOLULA.- Antes de cumplir 17 años de edad me enamoré de una enfermera del hospital Franco Español, en la ciudad de México, si bien es cierto un amor de primera vista nos comprometimos, cuando ambos éramos demasiado jóvenes para dar ese paso, ocurre la enfermera tenía compromiso con su jefe, un doctor. Se me partió el corazón de tristeza, recuerdo haber ido a un amigo mío a contarle, pidiendo ayuda, dirigió mi vista, bendito sea dios y padre de nuestro señor Jesucristo, padre de misericordia y dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por dios. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. 2 Corintios. 1-3-4-6.

Recibí consuelo para mi personal aflicción, como ocurre a otros, habiendo más, sugiere el sufrimiento, somos consolados en las pruebas, nuestras pruebas nos capacitan a consolar a oros en razón de estas pruebas, se aprende a vivir en carne propia, los sufrimientos son dolorosos  y difíciles a soportar, Jesús mismo padeció siendo tentado, pues en cuanto el mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados, Hebreos, 2-18. El sufrimiento se vuelve consolador ayudador al servicio del señor. La gracia de dios es suficiente. Pablo expresa en el sufrimiento físico, ha dicho: Bastante mui gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad, y se ha dicho bastante mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad, y me ha dicho de buena gana se gloriare en mis debilidades para que, por tanto sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios, 12-9.

¡Qué extraña actitud hacia el sufrimiento al sufrimiento revelan las palabras! Dios suplirá nuestras necesidades. Mi dios pues, suplirá todo lo que os falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús, filipenses. 4-19. Las provisiones son inagotables conforme a sus riquezas en gloria sin importar la magnitud de nuestras necesidades, muchas personas, ese traro es como se hace con un abogado, acuden a él solamente cuando están  en dificultades. El señor interviene en cada estado de ánimo, en cada momento de vuestras vidas, asistió a las bodas de Canaán de Galilea, al hogar de María y Martha cuando murió Lázaro, lloró con los que lloran, se alegró con quienes se alegran, en las tormentas de la vida, dios nos cuida y nos bendice, hay peligros en la vida y no lo percatamos, dios interviene en nosotros por medio de sus ángeles todo está en los propósitos de dios, y sabemos que a los que aman a dios, todos las cosas les ayudan a bien, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8-28.

No desmayamos, nuestro interior se desgasta, nuestro interior se renueva día a día, esta tribulación momentánea produce excelente y eterno peso de gloria de dios, porque está leve tribulación momentánea produce en nosotros en cada vez más excelente y eterno peso de gracia. 2 Corintios 4-15-17. Promesa de la presencia de dios y a vosotros los de los de doble ánimo, purificad vuestros corazones, Santiago 4-8.

¡Provisión y Promesa! Cada uno de vosotros puede allegarse a dios con la certeza él se allega a vosotros, una grande experiencia dando a conocer la sensación de relación personal que existe entre dios y nosotros esto tiene hondo significativo, la vida del hombre debe estar ligada en la vida de dios, porque en él vivimos, nos movemos, y solo en el somos, “Dios sopló en vosotros hálito de vida”, hay razón, dios es el dador y fuente de nuestras vidas, somos sus hijos, él anhela tener comunión con nosotros, el hijo prodigo revela, el deseo y condición con el hombre, los que se alejan de él, vuelvan al hogar y vivan a su lado, paciencia y perseverancia de dios, y va en pos de mujeres y hombres descarriados que nacieron para elevados destinos, alejándose de dios, él dice lo siguiente “Volveos a mí y yo volveré a vosotros”. Dios quiere aconsejarnos, guiarnos en los caminos de la vida, cuando te has convertido puedes decir “Padre nuestro” “Dios nos ama”.