Generación de Cristal

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Por Nancy LUNA

CHOLULA.- Frágiles emocionalmente, intolerantes a la frustración, esquivos del fracaso, aislados de los adultos, pero al mismo tiempo codependientes de sus padres para resolver los problemas. Nacidos entre los tiempos de incertidumbre, crisis social y movimientos colectivos. Fascinados por la tecnología, las marcas y la sociedad de consumo; ansiosos por obtener estatuto social y aceptación en círculos sociales, extremadamente visuales y obsesionados por el entretenimiento. Así definen a la generación cristal.

Mucho se ha hablado de que los millennials son la generación de cristal, la generación que se ofende de todo, que no aguanta vara, pero también puede ser que sea la generación que se cansó de ser permisiva con costumbres que avalan el machismo, la xenofobia, el racismo y la explotación laboral.

Es una realidad que la colectividad del siglo pasado era una sociedad con creencias muy arraigadas, donde el mundo parecía no ser cuestionado, es aquí cuando aparecen los millenials la generación que todo lo discute.

Competir o colaborar, peligrosa cuestión

Durante años los padres y madres hemos pensado que el éxito en la vida, y en resumidas cuentas la felicidad de nuestros hijos e hijas se relacionaba con las habilidades intelectuales clásicas y con los resultados académicos. Los hemos preparado para «competir» en una sociedad que nos pareció amenazante y pensando que lo importante era ser «el mejor». Y ahí andamos dándonos codazos entre todos (acercándonos peligrosamente a nuestra extinción como especie) y dando la espalda a la mayor herramienta para afrontar los retos: la colaboración.

Sobreprotección, la clave de los hijos frágiles

Igualmente hemos intentado simplificar su vida, sobreprotegiéndolos y evitando que se enfrenten a la mínima dificultad, lo que ha evitado que se responsabilicen en muchas ocasiones de las consecuencias de su conducta y los ha convertido en muchos casos en seres frágiles.

Ahora tenemos a la generación más preparada académica e intelectualmente de la historia, pero a su vez una «generación de cristal» azotada por la depresión y la ansiedad. Y es que quizás olvidamos que lo que nos diferencia de los animales no es sólo la razón, sino la riqueza emocional que nos aporta las habilidades superiores de pensamiento. Porque los seres humanos somos puras emociones y porque parece que la manera en la que gestionamos nuestras emociones y nuestra inteligencia emocional es más importante de lo que pensábamos.

Para ellos la frase comprometerse es nada y el para siempre no existe; son ligeros, delicados, y les han pedido a los adultos que intervengan en situaciones que consideran de riesgo.

Libre de virus. www.avast.com

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