La Fuente de los Muñecos

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Por Nancy LUNA

CHOLULA.- Puebla es famosa por sus increíbles construcciones coloniales. Sin embargo, las historias que esconden no son del todo buenas. Tal es el caso de la Fuente de los Muñecos. Es una historia que encierra uno de los misterios más enigmáticos de la ciudad y cuyos registros se guardan a través de las voces de sus habitantes.

La fuente de los muñecos es un lugar que se encuentra entre las empedradas calles de la veintidós oriente y la dieciocho norte.

Antiguamente, este lugar era llamado el Barrio de los catrines, debido a que la gente adinerada solía pasearse por ese tramo de la ciudad. Además, las construcciones más grandes, como las quintas de verano eran muy populares para gozar de unos días de descanso.

Una trágica historia

Resulta que una de las residencias que queda como registro de esos días está ubicada frente a la Iglesia de La Candelaria, la cual se dice, fue ocupada por la emperatriz Carlota. Desde ese tiempo, dos de las personas más populares del pueblo eran dos hermanos muy queridos que siempre andaban juntos. Sus edades, eran de aproximadamente 6 y 7 años. Su padre, era un caballerango que trabajaba en el rancho del Gobernador de Puebla.

Se dice que, en un día lluvioso, los pequeños salieron de casa para ir a la escuela, pero las horas pasaron y los padres no sabían nada de ellos. Inmediatamente, los padres decidieron buscarlos. Convocaron a vecinos, amigos y familiares para abarcar más terreno. La noche transcurrió sin buenos resultados.

Al pasar los días, los padres dedujeron que posiblemente habían caído en un pozo cercano. Revisaron todos los que había en Xonoca, pero nunca fueron encontrados.

La fuente que cobra vida

Como señal de respeto, el gobernador Maximino Ávila Camacho decidió construir en ese lugar una fuente que rindiera honor a la vida de los hermanitos. Ahí colocó las estatuas de los dos niños. Desde entonces, muchos de los habitantes aseguran que las figuras de la fuente cobran vida y cambian de posición. Se dice que, a lo lejos, aún se puede escuchar las voces, risa y juegos de los hermanos.

Algunos lugareños aseguran ver los zapatos sucios y las rodillas raspadas de las estatuas, incluso hay quien los ha escuchado reír por las calles durante las noches.

Actualmente la fuente se encuentra en malas condiciones y a la estatua del niño le falta el brazo con el que sostenía la sombrilla.

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