La peste electoral mexicana

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Por Alejandro MARIO FONSECA

 

CHOLULA.-La librería Gandhi publicó recientemente los Cuentos completos de Edgar Allan Poe. Aun cuando no incluye su poesía, en un grueso volumen de 1231 páginas, usted puede leer a muy buen precio todos los cuentos del gran escritor.

 

Amigos cercanos me han criticado por mi afición a la literatura de terror. Sobre todo en estos tiempos en los que nos tocó vivir el horror real en carne propia: el del covid-19, que ya está llevando a la muerte a gente cercana. Sin embargo la belleza de la prosa de Poe es irresistible.

 

Si usted no puede o no quiere comprar el grueso volumen en cuestión, puede leer gratis el cuento que en seguida voy a comentar. En  su computadora  busque el portal Poecraft_blog@hotmail.com  y léalo. Incluso, si es que le gustó, puede suscribirse al sitio.

 

Antes quisiera comentar que Edgar Allan Poe no fue en su tiempo, ni lo es ahora un autor “popular”. Su temática es realmente escalofriante. Sin embargo, insisto en la belleza de su prosa que hace su lectura muy reconfortante.

 

Lo que yo recomiendo es que para comprenderlo cabalmente, si hay que investigar la vida del propio autor, pero también a sus críticos: tanto a los que lo vilipendian como a los que lo elogian.

 

Dicho esto, permítame citar a uno de sus grandes seguidores y a su vez otro gran maestro de la literatura de terror: H. P. Lovecraft, quien en la introducción del libro editado por  la Gandhi anota:

 

El cuento de terror moderno

 

 

“Edgar Allan Poe logró lo que nadie había o podía haber realizado, y, por mucho, le debemos el cuento de terror moderno en su forma final y perfecta” puede leerse en la Introducción de H. P. Lovecraf a este volumen donde se reúnen todos los cuentos del genial autor estadounidense.

 

Y añade Lovecraft: “Antes de él, la mayoría de los escritores fantásticos trabajaban sin la comprensión de  los fundamentos psicológicos del horror, conservando el lastre del final feliz…”

 

En efecto, Poe (Boston, 1809-Baltimore, 1849) despojó a sus ficciones de cualquier forma de amaneramiento, con una escritura casi tan perfecta como la relojería. Esta edición de sus narraciones completas demuestra la altura estremecedora de su genio.

 

Y como bien apunta la Wikipeda, Poe hizo incursiones asimismo en campos tan heterogéneos como la cosmología, la criptografía y el mesmerismo:

 

“Su trabajo ha sido asimilado por la cultura popular a través de la literatura, la música, tanto moderna como clásica, el cine (por ejemplo, las muchas adaptaciones de sus relatos realizadas por el director estadounidense Roger Corman), el cómic, la pintura (por ejemplo, varias obras de Gustave Doré) y la televisión en cientos de adaptaciones, como las españolas para la serie Historias para no dormir.

 

Otro ejemplo es la Encyclopædia Britannica que destaca: “Su agudo y sólido juicio como comentarista de la literatura contemporánea, la virtud musical y el idealismo de su poesía, la fuerza dramática de sus cuentos, dotes que se le reconocieron ya en vida, le aseguran un puesto destacado entre los hombres de letras más universalmente reconocidos”.

 

El Rey Peste

 

 

El rey Peste (King Pest the First, a Tale Containing an Allegory, en inglés), subtitulado “Relato en el que hay una alegoría”, es un cuento de Allan Poe publicado por primera vez en septiembre de 1835 en el periódico Southern Literary Messenger.

 

Tomo de la misma Wikipedia el argumento: “Patas y Hugh Tarpaulin, dos marineros de la embarcación Free and Easy, después de desembarcar en Londres, salen huyendo de una taberna donde han estado bebiendo, por hallarse sin dinero”.

 

“En su huida se internan en una brumosa y espeluznante zona de la ciudad bajo el dominio de la peste. Finalmente buscan refugio en una funeraria, donde se encuentran con el rey Peste y su estrambótico cortejo. El conflicto está servido”. Insisto, léalo me lo agradecerá.

 

Ya en el análisis podemos leer: “Se trata de uno de las primeras piezas burlescas de su autor, quien, desde el principio de su producción cuentista (1832), gustó de este tipo de relatos humorísticos y grotescos, si bien pocos críticos, aparte de los surrealistas, han sabido apreciar en su correcta medida el particular sentido del humor del gran escritor norteamericano”.

 

Y lo más interesante: “El rey Peste” es también uno de las obras más esgrimidas por los estudiosos para ejemplificar la presunta enajenación mental de Allan Poe (por ejemplo la sonora afirmación de Robert L. Stevenson: «El ser capaz de escribir “El rey Peste” había dejado de ser humano»)”.

 

Después de leer El Rey Peste yo no iría tan lejos como esta última crítica; y en lo que sí me interesaría es en averiguar por qué Poe nos advierte desde el principio del cuento en que hay una alegoría implícita.

 

La peste electoral mexicana

 

 

Una alegoría es una representación en la que las cosas tienen un significado simbólico. Por ejemplo, “la alegoría de la fama en un cuadro del siglo XVIII”. Pero ¿cuál es la alegoría de  la que habla nuestro autor en El Rey Peste?

 

Pues nada menos que la podredumbre social que acompaña a la peste bubónica que entre 1665 y 1666  mató a casi 100.000 personas en la ciudad de Londres, en ese momento una de las  “más avanzadas” del mundo occidental.

 

De la misma manera en nuestro México contemporáneo estamos por vivir un sucio evento electoral en medio de la peor crisis sanitaria que hemos vivido debido a la pandemia del covid-19.

 

Se trata de una peste electoral que ha ido incrementándose (en crescendo) desde que ganó Fox en el año 2000, cada vez que hay elecciones: la llamada “guerra sucia” de los políticos.

 

Consiste en que los partidos políticos, sus candidatos, militantes y simpatizantes, así como sus allegados, no cesan de promover y difundir, por cualquier medio, campañas de desprestigio, desacreditación y de odio en contra de sus adversarios. Ya no son pocos los que llegan a utilizar insultos de  la más baja ralea.

 

Sobre todo los panistas (algunos, no todos) no sé qué les pasa, están fuera de sus casillas insultando a nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador. Ojalá y corrijan, porque si siguen así, presiento que los tiros les van a salir por la culata.

 

La alegoría del gran Poe es muy clara. La podredumbre humana se manifiesta en medio de la peor crisis sanitaria jamás vivida. Ya veremos quién de los candidatos (incluidos sus seguidores) es capaz de anteponer la ética y la cordura en estos tiempos aciagos.