No Olvidar la Resurrección de Cristo

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Editorial

Por Mario SALAMANCA RODRÍGUEZ

CHOLULA.- Crucificado en un madero, manso cordero, mueres por mí, por eso el alma triste, llorosa, suspira ansiosa, señor, por ti, tus pies heridos, cristo paciente, yo indiferente los taladré, y arrepentido, hoy que te adoro, tu gracia imploro, señor, pequé, bello costado en cuya herida hallada su vida a la humanidad, cuente amorosa de un dios elemente, voz elocuente de caridad, manos preciosas, tan lastimadas, por mi clavadas en una cruz, en este valle sea mi guía, y mi alegría, mi norte y luz rostro divino, ensangrentado, cuerpo llegado por nuestro bien, calma benigno justos enojos, lloren los ojos que así te ven. Contamos con un gran hecho que le da al cristiano, y no cristiano, la certeza frente a la muerte; la resurrección de Jesucristo. Lo que nos da confianza y esperanza es la resurrección física y corporal de Cristo, porque cristo resucitó de los muertos, nosotros sabemos, sin ningún asomo de duda, que la muerte no es el final, sino meramente la transición a la vida eterna.

No debemos olvidar que la resurrección de cristo es, en muchas maneras el acontecimiento central de la historia, Pablo dijo: Y si cristo no resucitó; nuestra fe es vana, aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en cristo, perecieron, si en esta vida solamente esperamos en cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Más ahora cristo ha resucitado de los muertos, primicias de los que durmieron es hecho. I. Corintios 15-16-17 al 20.

La resurrección de cristo hace toda la diferencia. Porque cristo resucitó de los muertos, sabemos que el pecado, la muerte y satanás han sido definitivamente derrotados. Si cristo resucitó de la muerte, sabemos que hay vida después de la muerte, si pertenece os a él, no debemos temer ni a la muerte, ni al infierno. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; e que cree en mí, aunque este muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Juan 11-24-26.

En la casa de mi padre muchas moradas hay, si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os prepare lugar, mismo, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que donde yo estoy vosotros también estéis. Juan 14-2-3. Esta palabras son ciertas y verdaderas, Jesús murió en la cruz y resucitó de entre los muertos, gloriosa esperanza, antes bien, como está escrito, cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que dios ha preparado para los que le aman. I. Corintios 2-9.

Nunca debemos desesperar. Y si morimos con cristo, creemos que también viviremos con él. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de dios es vida terna en cristo Jesús señor nuestro. Romanos 6-8-23. La muerte para los justos es notoriamente distinta a la muerte de los incrédulos; no es algo para ser ni tenido, ni rehuirlo, es el sombreado umbral al palacio de dios, porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor. Filipenses, 1-23.

Hay na enorme diferencia entre la muerte de un creyente, diferenciada de la muerte de un incrédulo, la diferencia de un cristiano y uno que no lo es como la diferencia entre el cielo y el infierno. Cuando mi madrecita murió, yo la sostenía en mis brazos, expiró, como si un sueño fue en  el momento, demostrando un espíritu tu triunfante en la manera en que enfrentan la muerte, “lo mejor de todo es que dios está con nosotros, John Wesley”. “Dios nos ama”.