PRISA 

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CHOLULA.- La gente siempre me había considerado una persona muy nerviosa, que se preocupaba por todo y que no disfrutaba la vida, nunca creí que se tratara de una enfermedad llamada neurosis.

Siempre cargando los problemas, sobre todo familiares, me sentía tenso, ansioso. Mi esposa no me soportaba, me decía que era muy exagerado hasta por el más mínimo detalle, a mis hijos los presionaba para que no llegaran tarde a ningún lugar y los hacía sentir muy mal.

Mis amigos se fueron alejando de mí, hasta que un día no recibí ninguna invitación porque siempre me veían nervioso, agitado y apresurado, varios meses antes de conocer la terapia del movimiento buena voluntad 24 horas de neuróticos empecé a manifestar mucho miedo a la vida y al futuro y por más que pensaba no encontraba una solución.

Padecía de fuertes dolores de cabeza, estómago, en la columna vertebral, insomnio y diarrea, iba al médico y él de decía que no tenía nada, que no me preocupara, yo me desesperaba y quería que me dijeron como debía hacerle para no preocuparme.

Siempre había considerado que quien se preocupaba por la vida, por el trabajo y por los hijos, era una persona que toma la vida enserio y que eso hablaba bien de uno mismo, entonces no entendía porque me sentía así.

Desde que llegue al movimiento buena voluntad 24 horas de neuróticos mi situación ha mejorado mucho, porque ahora sé que debido a mi neurosis me angustio por todo. Sé que la presión que siento por las cosas es normal dentro de este padecimiento, puedo fallar y ya no tengo tanto miedo porque me siento más tranquilo.

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