San Patricio

Por Nancy LUNA

CHOLULA.- San Patricio nació en Britania (Gran Bretaña) alrededor del año 385. Siendo joven fue llevado cautivo a la isla de Irlanda. Allí trabajó como esclavo durante seis años. Cuando recobró la libertad, siguió el camino del sacerdocio y, en la madurez, llegó a ser Obispo de aquella tierra.

El patronazgo de Irlanda lo ostenta junto a Santa Brígida y San Columba. San Patricio es considerado por la tradición como el que introdujo el cristianismo en Irlanda ya que se convirtió en el más grande misionero de la isla en los tiempos de la expansión del Evangelio en la Europa Insular. Célebre es la historia que da cuenta de la sencillez con la que explicaba realidades tan complejas como la naturaleza divina. San Patricio solía usar una hoja de trébol de tres puntas para explicar la Trinidad, haciendo una analogía entre las tres puntas de la hoja de trébol y las tres personas divinas, distintas y distinguibles pero que componen una sola realidad. En el caso de la Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, pero un solo Dios verdadero.

Como obispo, San Patricio se enfrentó a los druidas, paganos que controlaban políticamente el territorio insular, y a los pelagianos, herejes que por ese entonces confundían a los fieles cristianos. San Patricio, en un contexto tan difícil como ese, no cesó en el esfuerzo por lograr la unidad doctrinal de los católicos, mientras extendía el cristianismo y su cultura por Irlanda, construyendo abadías y más templos.

Se dice que un Sábado Santo, cuando San Patricio encendió el fuego pascual, un grupo de druidas intentó apagarlo sin tener éxito. Entonces uno de ellos exclamó con pesar: "El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla". Con el tiempo aquella queja se tornó en profecía, porque el cristianismo efectivamente se extendió por toda Irlanda.

Una de las mayores preocupaciones del Santo fue la formación de un clero local. Dios bendijo su celo pastoral atrayendo a muchos hombres al sacerdocio. El florecimiento de las vocaciones permitió que la Iglesia se organice mejor, con mayor solidez, a través de la presencia de obispos en todo el territorio.

Al final de su vida, San Patricio escribió sus “Confesiones”, obra autobiográfica en la que plasmó sus memorias, tanto las vicisitudes que sufrió al estar al servicio de Dios como su sentir sobre lo que debía ser el crecimiento del Pueblo de Dios en Britania.

San Patricio influyó positivamente en la reforma de las leyes civiles de Irlanda a través de principios propios de la moral católica. Entre otras cosas, el reconocimiento de aquel legado es indispensable para valorar la contribución de este santo, como de la Iglesia en general, en la formación de la nación irlandesa y del espíritu británico.

Libre de virus. www.avast.com